Que es el coaching ontológico

Coaching: El lenguaje como elemento de cambio Alguna vez oí decir que la manera más efectiva de saber si uno sabe algo es si puede exponerlo a algún conocido y que este lo entienda en el primer intento.

Por ejemplo, ¿qué hace un odontólogo? Es un profesional que compone dentaduras. ¿Qué hace un físico nuclear? Es un tipo que edifica centrales atómicas que producen electricidad y que trabaja con porciones de materia tan chicas que, en el mejor de los casos, sólo puede verlas en microscopios especiales. A mí me pasa que cada vez que intento exponer qué es el coaching ontológico la gente se me queda mirando como si no hubiera acabado de decir todo lo que debería para que el concepto quede claro. Entonces, no sé si es que todavía no aprendí a exponerlo o se trata de algo tan nuevo que mucha gente aún no se da cuenta de las ondas implicancias que tiene para nuestras sociedades la aparición de una profesión como esta. Yo digo que el coaching ontológico es una práctica profesional por medio de la cual alguien –un coach ontológico- asiste a otros para que aprendan a realizar algo que no sabían y, a partir de eso, emprendan cambios reveladores en sus vidas. Muy a menudo la gente reacciona expresando que esa explicación les suena parecida a lo que hace un docente, un psicólogo o, en el caso de las empresas u organizaciones, un consultor o motivador. Y yo contesto que sí, que de un modo superficial, se parece; porque en todos los casos alguien estaría viendo a una persona platicando con otra o con un grupo de personas en el caso de las empresas u organizaciones. De modo que, al menos a ese nivel, el hacer de coach ontológico se parece al hacer de esas otras profesiones.
La diferencia, y es esencial, está en el tipo de conversación que están teniendo entre ellos y en el “uso” del lenguaje. El docente, el psicólogo y el consultor están usando el lenguaje -entendido este como la suma de las palabras, los gestos y las posturas- para transmitir lo que falta aprender o para describir lo que cada uno ve, piensa o siente. El lenguaje, en estos tres casos, es una simple herramienta que posibilita hablar del mundo y de lo que sucede alrededor de las personas. El coach está realizando algo muy distinto. El coach está mostrándole al coachee –así se le denomina a quien pide una interacción de coaching- que la forma en la que habla de sí mismo y de lo que le sucede es el origen de eso que le sucede. Le está exponiendo que el lenguaje no es inocente, es decir, que lo que decimos de nosotros mismos nos compone en la persona –o empresa u organización- que estamos siendo, que el lenguaje es acción y por lo tanto provoca consecuencias y que la falta de coherencia entre lo que uno dice y hace es una de las principales causas de sufrimiento en la vida.



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